TESTIMONIOS


estos  testimonios  con la autorización de las diferentes pacientes que me consultaron y atendí  por sus problemas de vaginismo y o lo que se conoce por  "matrimonio no consumado". 

Julio 2017



Relato acerca del “Vaginismo”


Mi “problema” acerca del vaginismo comienza hace ya un tiempo, varios años. No sabría indicar con precisión cuantos ni ante qué hecho puntual se desató.
Estuve desde la adolescencia de novia con quien hoy es mi marido… 13 años juntos. Nos iniciamos en el camino de la sexualidad y ahora aquí estamos, redescubriéndolo.
En un principio todo era más bien normal pero con el correr de los años la situación empezó a complicarse. Empezaron los dolores, las contracciones involuntarias y con ello la insatisfacción. Sin embargo hacia un gran esfuerzo para que dicha dificultad no saliera nunca a la luz. Buscaba miles de excusas para justificar mi “mal desempeño”.
Las consultas con la ginecóloga me generaban también un estrés desmesurado. Tardaba muchísimo tiempo en sacar el turno porque sabía que se vendría el famoso “pap”. Nunca pude realízamelo ya que la sola idea de tener las piernas abiertas y ella introduciendo algo me producía rechazo, me retorcía en la camilla del dolor aunque solamente hubiera logrado introducir un hisopo para extraer una simple muestra. Todo esto aumentaba el ciclo de frustración e insatisfacción. No obstante, seguía barriendo debajo de la alfombra hasta que un día la ginecóloga me dijo que esto que me pasaba tenía un nombre y que era “vaginismo”. Me dijo que era una afección en las mujeres mucho más común de lo que yo podía pensar pero que nadie lo verbalizaba. Me recomendó por ende ir a un lugar en el que me ayudarían (Tobi Natal) con tan solo algunas sesiones, nada demasiado extenso. El temor de que en verdad estuviera teniendo UN problema empezó a dar vuelta a mi cabeza. De todas formas deje pasar un año y a la próxima consulta (y por supuesto no poder hacer el pap) la doctora me dijo que debía llamar a este centro lo antes posible.
Casualmente ese mismo año con mi marido empezamos a fantasear con la posibilidad de ser padres (ambos tenemos 27 años). Esto generó en mi mucha ansiedad y angustia ya que si “no entraba” era imposible pensar en un embarazo. Había comenzado ya a hacer un tratamiento psicológico para ver si algo de esto se podía destrabar pero no había tenido resultados hasta el momento por lo que la necesidad hizo que me contactara con Tobi Natal por primera vez.
Asistí al primer encuentro con muchísimas sensaciones: miedo, ansiedad pero por sobre todo angustia.  Allí me encontré por primera vez con Viviana y todo fue más fácil. Me hablo y me preguntaba acerca del sexo como nunca nadie lo había hecho; sin tapujos ni tabúes. Me resultaba raro pero me gustaba que alguien me comprendiera y no me juzgara. Nunca había hablado del tema con nadie por lo que en las semanas subsiguientes estaba muy sensible, lloraba por todo.  No sabía muy bien todavía a qué iba ni qué iba a hacer ya que no había buscado mucha información sobre el tema por miedo a que eso me haga dar un paso hacia atrás.
La segunda sesión fui con mi marido quien relato su experiencia hasta el momento…algo difícil de escuchar también ya que en él también había insatisfacciones. Por más de que yo hiciera mucho esfuerzo era evidente que algo pasaba.
Y así fue como Viviana comenzó a hablarme de a poco de los “tutores”. Lo hacía con mucha cautela y respeto (creo que por mi cara de miedo). Nunca me sentí incómoda aun estando prácticamente desnuda en ese espacio.
Poco a poco me fui conociendo hasta en mi fisionomía. Me mire y me dibuje por primera vez e increíblemente descubrí muchas cosas… Luego fuimos probando con distintos elementos. El primero fue una pequeña vela… del tamaño de un dedo. No era fácil ya que no conocía el mecanismo. Me enseño a hacerlo pero al llegar a mi casa y tener que practicarlo no pude. Llore todo el fin de semana…pensaba que no había podido superar ni siquiera el comienzo… esto sería eterno y no tendría solución….
Cuando volví le conté lo que me había pasado y ella me entendió pero me tranquilizo. Me dijo que era normal pero que lo íbamos a volver a intentar. Al introducirlo me marcó que lo estaba haciendo mal, me corrigió y así entro sin dificultad. No lo podía creer!
A medida que las sesiones corrían iban aumentando el tamaño de los tutores. En un principio me dolían pero luego podía introducirlos sin dificultad. Hasta que llego el ultimo! Increíblemente había llegado al final del camino en prácticamente 8 sesiones. Fue ahí que Viviana me indico que podíamos comenzar a practicar con mi marido (durante todo este tiempo no era recomendable).
El primer acercamiento fue muy lindo ya que si bien teníamos ganas de intentarlo estábamos o estaba muy nerviosa. Fuimos de a poco hasta que finalmente entro ¡!! No podía creerlo! Si bien sentía dolor  lo había logrado! Ese dolor era el mismo que sentía al iniciarme con un tutor nuevo por lo que es esperable que desaparezca y así será…
Siempre estaré agradecida a Viviana quien me acompaño a lo largo de este proceso con muchísima paciencia, esfuerzo y dedicación. Siempre tuvo una palabra de aliento en los momentos en los que más lo necesitaba, en esos que pensaba que no lo iba a lograr…
En la última sesión practicamos poner el especulo e increíblemente logre hacerlo también. Ahora será cuestión de volver a la ginecóloga y demostrarle todo lo aprendido…

 Comparto
La nota a la que aluden algunos testimonios fue publicada y escrita por la periodista Fontdevila en la  página de Clarín digital: www.entremujeres.com

Testimonio Nº1

"Tengo 33 años y hasta hace un mes nunca había tenido relaciones sexuales con penetración vaginal.
Voy a aclarar ciertas cosas de entrada que para algunas personas pueden no venir al caso pero a otras le pueden servir: soy atractiva (de hecho creo que todas las mujeres lo somos si aprendemos a mostrar lo mejor de nosotras mismas), soy alta, simpática y por cierto, bastante “calentona” en el plano sexual.
Resulta que mis padres son originarios de la zona del medio oriente y me educaron de una manera conservadora. Nada de novios ni besuquearse con los chicos en el colegio. “Esas cosas son para otra clase de chicas, no para vos”. ¡Como si yo fuera de otro planeta! Obviamente, tenía compañeros que me gustaban y suspiraba por los actores adolescentes de la tele y los jóvenes cantantes famosos de turno.
A los 12 años tuve mi primera menstruación. En el cole nos dieron clases de educación sexual, pero en mi época eran bastante básicos y no recuerdo que algo de esas charlas me haya servido.
La cosa es que estaba en pleno hormonazo y como una prima me había enseñado cómo masturbarse (siempre aparece una primita que se las sabe todas…) a los 14 años empecé a buscar placer con la ayuda de mi querido colchón. Me encerraba en mi cuarto por un par de minutos, ya que a esa edad no se dispone de mucha privacidad, y así fue como empecé a tener mis primeros orgasmos por frotación en el clítoris. Sí, señor. La masturbación no es sólo para los varoncitos.
Durante todo el secundario, mientras mis compañeras andaban “transando”, noviando y vaya a saber qué otras cosas más, yo me convertí en la linda intocable, la figurita difícil. Los pobres valientes que se me acercaban con alguna intención eran rebotados como pelotas de basket. Si bien soñaba con estar de la mano con alguno, que me abrazara y estuviera conmigo, era como una cosa más platónica, no quería el contacto físico/sexual porque eso “no estaba bien”.
A partir de los 18 años me estaba permitido ir a boliches, siempre y cuando fuera con un grupo de amigas. Salía casi todos los sábados. La pasaba genial con mis amigas, bailábamos, tomábamos… pero con los hombres yo seguía siendo “la difícil”. Me convertí en una perfecta “histérica”: mírame y no me toques.
Creo que fue a los 21, que me relajé un poquito y empecé a besuquearme con algún que otro chico en fiestas de la facultad. Con uno llegué a salir por casi 2 meses. Anduvimos a los besos todo el tiempo y cuando empezó el manoseo, si bien lo disfrutaba, empecé a sentir una especie de temor al saber que el próximo paso era ir a la cama. El temor era en realidad quedar expuesta con una falta total de experiencia en esa área, que descubriera que todavía era virgen y, además, el famoso “dolor” de la primera vez.
Seguí así hasta los 25 años. Fue entonces cuando apareció un morocho fantástico que resultó ser el hombre de mi vida. Muy tierno, se me acercó de a poco y estuvimos de novios durante ¡7 años!
El venía muy canchero, había tenido varias relaciones anteriores, mucha experiencia en la materia. Y tal vez, de alguna manera, esto avivó su interés ya que cuando fuimos por primera vez a un hotel alojamiento y yo sentí la necesidad de contarle que todavía era virgen, él se lo tomó de una manera muy natural. Yo quería que la tierra me tragara, porque a esas alturas no lo sentía como una virtud, era como una especie de karma.
A pesar de que él me hacía sentir muy cómoda y no me apuraba, yo tenía miedo. Miedo a que me doliera mucho, a que me sangrara y no sé a qué más. Resulta que este temor que sentía era algo que, si bien me pasaba en la cabeza, me generaba una reacción física. O sea, el temor hacía que yo contrajera mi vagina con mucha fuerza, lo cual obviamente hacía imposible cualquier tipo de penetración.
Como la química que tenía con mi novio era increíble, de alguna manera nos las ingeniamos para pasarlo bomba en la cama sin tener penetración vaginal (sí, él me ama y tiene una paciencia infinita). Bueno, no voy a explicar todas las cosas que hacíamos en la cama pero sí voy a decir que resultamos ser muy creativos y los dos pudimos tener orgasmos durante todo nuestro noviazgo.
Sin embargo, los años pasaban y a pesar de pasarla muy bien con mi novio, yo sabía que tarde o temprano tenía que resolver este problema. Porque era un problema y tenía un nombre: vaginismo. Investigué un poco sobre el tema en Internet, hice intentos fallidos de ponerme tampones, hasta que tomé coraje y empecé a ir a una psicóloga para hacer terapia. Hablé mucho sobre la raíz del problema que era ese famoso temor al dolor. La terapia me hizo bien, pero llegó un punto que tenía que dar otro paso más: tenía que ir a la práctica.
Con mi novio ya estábamos a full y decidimos casarnos. Tal vez eso me hizo sonar una especie de alarma interna porque por dentro me dije: “No me quiero casar virgen! Eso es del siglo pasado!”.
Por casualidad o causalidad (estas cosas no pasan porque sí) navegando por Internet encontré una nota que hablaba sobre “Nuevas terapias a favor del placer femenino”. Me puse a leer por curiosidad y vi que hablaba sobre problemas sexuales. Por lo general, siempre se habla de dificultades para alcanzar el orgasmo, cosa que a mí no me interesaba en absoluto, pero me llamó la atención que en la misma nota se mencionara el vaginismo. La profesional entrevistada era Viviana Tobi. A través del buscador llegué a su sitio web, anoté el número de teléfono y me animé a llamar para pedir una entrevista.
Desde el minuto cero el trato fue muy cordial y me hicieron sentir muy cómoda. Esto es muy importante porque al ser mi problema algo de lo que no se habla por vergüenza, antes que nada una necesita sentirse contenida.
Mi tratamiento empezó con una charla sobre mis experiencias previas e incluyó un reconocimiento de mi vagina a través de gráficos y mirándome frente a un espejo. Luego fui probando de a poco con pequeños tutores del tamaño de tampones. Yo nunca me había introducido ni siquiera un tampón, así que se imaginan mi alegría la primera vez que pude hacerlo.
¿Cómo hice? La verdad es que en mi caso fue como un combo entre las charlas con Viviana, los ejercicios en casa y especialmente la relajación a través de la respiración. Esto fue clave para mí. Lo que yo siempre hacía era contener la respiración y automáticamente (¡ay, el poder de la mente!) contraer los músculos que rodean la vagina lo que imposibilitaba cualquier tipo de penetración. Al respirar de manera rítmica y pausada, me ayudaba a relajarme. A veces me ponía un pequeño vibrador al lado de la vagina. La vibración me hacía relajar aún más los músculos.
¿Y el dolor terrible? ¿Y el sangrado? ¿Y el himen que tiene que romperse? Increíblemente me di cuenta que todos eran mitos. Toda la vida pensando que iba a sentir un dolor terrible… tengo que admitir que a veces me dolía un poquito, pero no era un dolor era más bien una incomodidad y además, esto sucedía solo cuando yo contraía involuntariamente los músculos. Apenas exhalaba el aire y relajaba los músculos, la incomodidad desaparecía. Además en mi caso no hubo sangrado. Mi himen hacía rato que se había había esfumado y yo no tenía ni idea. Tal vez por las masturbaciones, tal vez por mis clases de danza, quién sabe… qué importa! Estaba feliz.
Con el correr de los días me fui animando a probar cada vez con tutores más grandes. La cosa empezó a ponerse divertida. Viviana me sugirió probar con unas zanahorias y me fui a la verdulería a elegir mis tutores! Les ponía un preservativo y me los introducía con la ayuda de un poco de aceite.
Mi objetivo era lograr introducirme una hortaliza que tuviera un tamaño similar al pene de mi marido, así que cuando lo logré me dije “Listo, si entró esta zanahoria el pene de mi marido puede entrar tranquilamente!”. Y así fue.
Fue un momento muy emocionante para los dos. El “paso” de mis tutores al pene de mi marido se dio de una manera natural. Tal vez haya influido el hecho de que yo lo hice partícipe de mi tratamiento contándole mis pequeños logros e incluso mostrándole cómo me introducía los tutores. Esto también le debe haber dado cierta tranquilidad a él, al ver que era posible para mí y que no me dolía y no me resultaba traumático.
Ahora estamos disfrutando (¡como adolescentes!) y probando distintas posiciones para ver cuáles nos gustan más. También sigo aprendiendo sobre mí misma, descubriendo de qué forma estoy más cómoda y siento más placer.

La verdad es que me siento orgullosa de mí misma y quiero contagiar mi alegría y mi fuerza a todas las mujeres que tienen este mismo problema.

Dos frases más (muy trilladas tal vez pero que hoy adquieren un nuevo valor para mí). Se las dedico especialmente a estas mujeres:

Se puede.
Nunca es tarde."

Testimonio Nº2


"La verdad es que no sabia como empezar, pero sabia que debia hacerlo, principalmente para decirte GRACIAS!!!!!!


Fue un camino largo, con incertidumbres, decepciones y sobre todo una carga emocional muy dificil de llevar.


Pero como siempre DIOS pone en nuestro camino, la herramienta necesaria para poner en marcha nuestro motor y muy sabiamente te puso a vos en el mio.


A vos que supiste no solo escucharme y contenerme, sino tambien darme la confianza necesaria para creer que podia hacerlo, para entender que solo de uno depende .Es una satisfacción personal terminar algo que costó mucho ,aprendí de mis temores, conocí cual es mi verdadero potencial y descubrí que la vida es más bonita cuando se trabaja por las cosas que uno quiere junto a personas de buen corazón.




GRACIAS y mil gracias!!!!! Quizas la vida en algun momento nos vuelva a  encontrar....


Te mano un abrazo Grande!!! "


Testimonio Nº3


Después de casi 10 años de matrimonio y sin poder consumarlo, decidimos buscar ayuda.
No sabíamos por dónde empezar, no es un tema muy hablado.
Por un artículo de una revista en internet, llegamos al Centro de Viviana Tobi.
La primera sesión fui con mi marido. Fue una charla muy amena, nos sentimos contenidos y escuchados; era la primer persona con la que hablábamos del tema. Pudimos contarle nuestras experiencias y nuestra angustia. Vimos un video de un caso como el nuestro, que nos sirvió para darnos cuenta que no éramos los únicos con ése problema, y a la vez nos dio esperanza de que había un tratamiento que lo solucionaba. Sentimos que Viviana nos podia ayudar.
A partir de la segunda sesión fui sola, la misma fue de aprendizaje del cuerpo -uno piensa que lo conoce, pero a veces no es tan así-... a mí me ayudo mucho, conocer o refrescar mi anatomía. Algo tan simple como eso fue importantísimo. Cómo relajar mi cuerpo, la respiración.
A partir de la tercera sesión, pusimos en práctica lo que para mi era imposible. Aprendiendo a controlar los músculos. Cómo contraer y relajar los músculos de la vagina. Cómo controlarlos.
En algunas sesiones lograba avanzar mucho y en otras no tanto, pero Viviana siempre encontraba alternativas para que no me desanimara. Siempre hay una alternativa.
Cuando hacía los ejercicios en casa, muchas veces no lograba lo que quería y me angustiaba, pero eso no me desanimó para seguir adelante.
En una sesión Viviana me dijo:  "Hay un momento en que hay que respirar hondo y avanzar." Me hizo dar cuenta que no me estaba animando a mas.
Nos fuimos de vacaciones, y me puse como objetivo consumar mi matrimonio. En cada encuentro lograba avanza más, hasta que un día lo logré. No lo podía creer, pero lo logré. Se puede.
Quiero agradecer profundamente a Viviana por la paciencia y la cordialidad que me brindó.
Antes de conocerla estaba paralizada sin saber qué hacer, ella me ayudó a avanzar. Estoy FELIZ!
No lo duden, consulten. Tiene solución y esta más cerca de lo que uno se imagina.
Muchas muchas gracias!!! 



Testimonio Nº4



Hola Viviana,
 Ante todo, quiero agradecerte infinitamente por el apoyo y la ayuda que me brindaste en todo momento (desde el primer mail). Siempre me transmitiste tranquilidad y confianza y la idea de que mi problema “tenía solución”.
 Empecé leyendo un relato similar al que estoy escribiendo. Si bien cuando empecé el tratamiento con Viviana ya había tenido algunas experiencias sexuales (con varias parejas diferentes), la penetración fue algo que siempre me costó mucho: ni la desnudez ni la masturbación ni la pornografía. Sólo la penetración.
 El tema es que hace 2 años que estoy de novia con un chico. Si bien teníamos encuentros sexuales regulares,  éstos no incluían penetración. Mi novio me tuvo toda la paciencia del mundo con este tema, pero claro, el “tema” en un momento se tuvo que exteriorizar y charlar. Y así fue. Lo charlamos. Le conté lo que me pasaba (por primera vez lo hablé con alguien) y juntos decidimos que era buena idea consultar con una profesional. De hecho, fue él quien encontró el relato de otra paciente de Viviana y me lo pasó para que lo leyera.
 Algo importante que quiero resaltar: en este tratamiento (como en cualquier tratamiento, pero más en este!) es muy importante contar con el apoyo de tu pareja. Yo siempre me sentí muy cómoda con Martín y sentí que los tiempos los manejaba yo. Nunca hubo presión y eso me ayudó mucho.
 Volviendo al tratamiento. La primera sesión con Viviana hablé por primera vez del tema con detalles. De algo estaba segura: si quería “recuperarme”, tenía que ser 100% sincera. A partir de la segunda sesión, comenzamos con la parte práctica (usamos dilatadores de distintos tamaños que van del 1 al 4 y que fui utilizando para penetrarme, pero previamente hacía ejercicios de relajación y de conocimiento de mi propio cuerpo).
 No sé por qué fue tan rápido, pero el primer día de práctica pude usar dos tamaños de dilatadores. Bien, no? Entre sesión y sesión practicaba en casa los ejercicios de relajación y de penetración. Al principio sola y después lo empecé a invitar a mi novio para que “viera que podía”. La segunda sesión de práctica pude usar los dilatadores 3 y 4. O sea, en dos sesiones había logrado practicar con todos los dilatadores (en el consultorio y en casa!).La tercera sesión de práctica seguí probando el dilatador más grande y, además, probé varias posiciones. Ya para la cuarta sesión había logrado practicar con mi novio en casa. Y ya tengo “el alta”!!!!
Creo que la clave para salir adelante fue hablar del tema, conocer mi cuerpo con más detalle, y practicar... sobre todo eso!
Por ahora, sigo “ejercitando” previa relajación de los músculos, pero la verdad es que la estamos pasando muy bien, mucho mejor. Siento que, si bien la pasábamos barbaro antes, la penetración mejoró mucho los encuentros. Y me relajó


 Nuevamente Viviana, muchas gracias por todo (de parte de los dos!)

Testimonio Nº5




Yo Puedo! Fue lo primero que me salió decir en la primera sesión, cuando empecé a tratar mi pequeño problema.
Realmente sentía eso, quería poder, tenía ganas de poder, ganas de superarlo, ganas de disfrutar.
Estuve 3 años de novia, sentía  que era el amor de mi vida, teníamos mucho en común, y disfrutábamos del sexo de una manera particular. Siempre pensé que nuestra forma de tener intimidad era la correcta, por desconocimiento, por confianza en él, por poco interés, tal vez, hasta que descubrí que no era así.
Al separarme de él, conocí una persona hermosa, que me hizo sentir cosas profundamente importantes, nos conocimos, nos gustamos, nos empezamos a querer, y pasado un tiempo decidimos tener un encuentro sexual.
Intentamos una vez, en su casa, pero no pudimos. Pensé que era porque era la primera vez que estaba con otro hombre que no era mi ex novio, me sentí frustrada, más por él que por mi, porque el me había expresado cuántas ganas tenía de estar conmigo y yo quería cumplir sus expectativas, pero no salió nada bien.
Él me encanta, lo deseo mucho, pienso en él constantemente, quiero y tengo ganas de hacer realmente el amor con él, me atrae y además lo quiero como a nadie.
A los pocos meses, seguíamos enganchados, con buena onda, conociéndonos más, decidimos probar de nuevo. Fuimos a un hotel, como para cambiar el ambiente y poder lograrlo. Intentamos de todas las manera posibles, pero no tuvimos éxito. Tuvimos? En ese momento me di cuenta que el problema lo tenía yo, mejor dicho que el problema era YO.
Entre la angustia y las ganas de estar con él, de sentirme una mujer, empecé a buscar en internet si había alguna explicación a lo que me pasaba. Descubrí que lo que tenía se llamaba vaginismo y que no era nada grave.
Buscando en internet, encontré una nota en la que una chica relataba cómo había sido su experiencia y qué había hecho para tratar su problema de vaginismo. Me sirvió tanto su relato que decidí inmediatamente comunicarme con la Licenciada que ella había nombrado en la nota y con la cual había tratado el tema.
Un miércoles fue mi primera sesión, recuerdo que fui con muchas ganas, con nervios, pero más ganaban las ganas de revertir mi situación, porque realmente para mi era un problema, que no me dejaba disfrutar, y por consecuencia no me dejaba ser feliz. Fue tan grande la ayuda de Vivi, sesión tras sesión, que me dio la confianza que necesitaba para creer en mi y confirmar lo que había dicho la primera vez, ese famoso yo puedo. Fui probando en las sesiones distintos tutores, distintos tamaños, distintas posiciones.
Cuando pasaron más o menos 2 meses, sentí que estaba preparada para probar con mi chico. Y así fue, fue el mejor momento de mi vida, lo disfruté tanto, estaba tan entusiasmada, con tantas ganas de estar con él que fue tan simple hacerlo, poniendo en práctica todo lo que había aprendido, pudimos hacer de ese momento que antes nos había costado tanto, un momento especial, tan placentero que parecía irreal, por lo menos para mi.


Gracias a la ayuda tan importante que me brindó Vivi, hoy disfruto del sexo de la mejor manera, aunque me falta mucho por aprender y sumar experiencia, hoy puedo decir que soy feliz!

Testimonio Nº6


Tengo 23 años y hace casi 4 años que estoy de novia. Hace una semana que pude lograr mi objetivo de poder tener una relación sexual con penetración.
Volviendo al principio de mi historia, no había tenido mucho contacto con la sexualidad, ni propia ni con una pareja, hasta que a los 19 años me puse de novia. A los meses de empezar a salir decidí empezar a tomar pastillas anticonceptivas para poder atravesar mi primera relación sexual con mas seguridad y menos miedos. Pero me di cuenta que si bien físicamente estaba preparada, había un tema mental que me impedía concretar la situación. Le tenia pánico a la penetración, bastaba que se aproximara la situación para que me ponga nerviosa y esperara que pase rápido ese momento de incomodidad. El resultado fue una frustración continua cada vez que lo intentábamos, y la disminución de los intentos para evitar ese momento.
Esto no impidió que nuestra relación siguiera creciendo, mi novio siempre fue muy comprensivo, y con el tiempo fuimos adoptando otras formas de relacionarnos sexualmente.
Empecé a darme cuenta que esto era realmente un problema cuando intente tener un control ginecológico y no pude tolerarlo.
En una nueva consulta, hablando con mi ginecólogo, me dijo que mi problema tenía nombre, era vaginismo.
Después de unos meses, googleando la palabra, pude encontrar un testimonio de una chica a la que le pasaba lo mismo que a mi y que había encontrado la solución junto a Viviana Tobi. A partir de ese momento deje de sentirme un bicho raro. Le mande un mail a Viviana, y a pesar de que quería patear el tratamiento para las vacaciones, y concentrarme en la facultad, Viviana me ayudo a dar el paso para dejar de postergar mis asuntos personales.
Desde el primer día del tratamiento me sentí super cómoda. Sesión tras sesión iba avanzando con el tamaño de los tutores y perdiendo de a poco el miedo. Y sobre todo iba conociendo una parte de mi que nunca había explorado. También aprendí a incorporar ejercicios de relajación, no solo para el tratamiento, sino también para mi vida en general.
Todos los ejercicios que hacíamos en las sesiones los iba reforzando con ejercicios en mi casa. Me di cuenta del avance cuando logre ponerme un tampon, algo que en un principio me parecía imposible.
Cuando llegue a la décima sesión decidimos que ya estaba lista para volver a hacer un intento con mi novio. Si bien se nos complicó un poco las primeras veces, con tiempo logramos hacerlo. 
Estamos mas que agradecidos a Viviana ya que sin ella nada de esto hubiese sido posible. No se desalienten, no piensen que el problema no tiene solución, porque realmente la tiene! Espero que les sirva mi experiencia. 

Testimonio Nº7




Espero que este pequeño relato sea útil para otra mujeres y que las aliente a seguir en esos momentos en los que parece que nada resulta.
Para entrar en tema diré que mi problema comenzó básicamente por mi baja autoestima y mi educación tan cerrada que hicieron que postergara todo contacto con el sexo opuesto. Cuando finalmente quise tener relaciones me di cuenta de que no podía, incluso me resultaba imposible introducirme un tampón.
Después de mucho tiempo de tapar el problema con otras cosas, conocí a un hombre que me impulsó a buscar ayuda y "casualmente" leí en internet un artículo en el que una mujer hablaba de un problema similar al mío.
Me sentí identificada porque además la mencionada mujer tenía casi mi edad, superaba los treinta años y pensé que mi caso no era tan raro como yo creía.
Al principio llegué con muchas dudas, miedos y un poco de esperanza. En las primeras sesiones me parecía imposible superar este problema. Recuerdo que le decía a Vivi "esto no se estira, mi vagina no es elástica". Pero por suerte estaba equivocada.
Hacía los ejercicios todos los días. A veces avanzaba y otras veces no. En algunos momentos me sentía frustrada pero seguía adelante y en tan sólo dos meses logré mi objetivo!
Mi primer experiencia fue buena, tal vez no lo que yo esperaba, pero como siempre digo, para mejorar hay tiempo y seguimos practicando!!!!
Mi vida cambió en muchos sentidos porque superé un problema que arrastraba desde hace años y esto hizo que sintiera más confianza en mí misma e incluso mejoró mi autoestima, algo que me parece increíble!!!
Por eso les digo, a quienes están atravesando una situación parecida, que se puede!!! Sólo hay que tener paciencia y seguir adelante!
Por último, quiero agradecer inmensamente a Viviana y a todo el equipo de Tobi Natal por apoyarme en todo momento.

Bueno, Vivi, una vez más gracias! nos vemos pronto. Besos!


Testimonio Nº8

Mi historia comenzó a los 17 años, edad en la que decidí tener mi primera relación sexual con mi novio. Ya habíamos cumplido dos años juntos, me sentía muy segura con el y estaba muy enamorada. Pero ahí mismo fue cuando encontré este problema que tanto tiempo me llevo resolver. Si bien teníamos encuentros y relaciones sexuales, nunca pudimos lograr la penetración debido a mis dolores. La sensación era insoportable, como si algo no funcionara naturalmente como debía ser.
Por dentro recordaba todas las experiencias que había escuchado y pensaba que sería algo pasajero, que con el tiempo y los intentos lograríamos consumar la relación. Pero eso no ocurrió. Tengo que resaltar que mi pareja de ese momento siempre me acompaño y me comprendió, nunca me presiono ni hizo que me sintiera mal por la situación, pero la incomodidad y la frustración que sentía eran inevitable.
Así fueron pasando los meses, los años, seguíamos divirtiéndonos a nuestra manera pero no podíamos lograr la penetración. Me sentía muy mal como mujer. Incompleta. No sé realmente cual es la palabra, pero había algo que no estaba funcionando. También quiero contarles que si bien nunca hable abiertamente este tema con mi familia ni con mis amigas, soy una persona normal,  cero conservadora o tímida, me gustan muchos los hombres y el sexo es algo que siempre tome con naturalidad. La cuestión es que el tiempo siguió pasando y aunque jamás priorice el sexo en nuestra relación, creo que sumado a un cumulo de otros motivos éste problema que teníamos fue determinante en nuestra separación.
Realice varias consultas ginecológicas y en todas ellas mi doctora me decía que estaba perfectamente todo y que solo era "miedo", que relajara y lo iba a lograr. Con tantas dudas en mi cabeza, me planteé que quizá esto era culpa de los dos, asique nos separamos.
Posteriormente conocí a otros chicos, pero el miedo a intentar y volver a fracasar impidieron que avanzara. Tenía terror a que vuelva ocurrir, y con ellos no tendría la misma confianza que con mi ex novio, asique de esta manera fui perdiendo varias oportunidades.
Un día decidí cambiar de ginecóloga y al contarle toda mi historia fue muy directa, mi problema tenía nombre: vaginismo.
Sin saber mucho del tema, empecé a buscar por internet y encontré una nota de una chica que contaba una historia muy parecida a la mía y como lo había resuelto. Era una nota de Clarín hacia Viviana Tobi.  Pero me faltaba valor para afrontarlo. Leía una y otra vez la nota, todos los testimonios sobre vaginismo en distintos foros y aunque sabía que era exactamente lo que me pasaba, no lo asumía.
Finalmente el año pasado y ya con 22 años, conocí a uno que me gustaba mucho. Me enganche bastante con él y decidí avanzar.  Pero cuando intentamos tener nuestra primera relación, otra vez volvió el fantasma del miedo y no pudimos consumar. Era imposible y nuevamente la sensación de frustración me abrumó. Pero esta vez fue distinto. Estaba tan enojada conmigo misma que me prometí hacer lo que sea para resolver este problema. Así fue que le escribí un email a Viviana contándole brevemente mi historia y acordamos una primera sesión.
Viviana escucho todo esto que les estoy contando y me conto cual era el tratamiento a seguir, asique ya en la segunda sesión empezamos con el trabajo. Tenía muchísimas preguntas con respecto al sexo y a todo esto que ocurría, pero Vivi siempre supo despejarme todas las dudas.
Muy comprometida con mi objetivo, comencé a seguir paso a paso las indicaciones que me daban. Primero conocerme bien, y luego intentar ir  más allá. Después de mucha relajación y ejercicios de respiración y contracción muscular, lo primero que logre introducir fue un dedo. Quiero aclarar, que jamás lo había logrado anteriormente. Ni un tampón podía utilizar. Viviana me mostro una película en la cual detallaba bien lo que íbamos a hacer. Con el uso de geles, y cremas logre pasar al tutor número 1 y luego al 2. Pero me resulta sumamente importante comentarles que el trabajo no solo es durante el tiempo que dure la sesión, sino que también en casa. Tuve que encontrar un lugar y un momento para relajarme y seguir practicando  lo que había logrado en las sesiones. Cada encuentro era avanzar un poco más, con un tutor mayor, y seguir ejercitando en casa. Así fue como llegue al número 3, un tamaño real de hombre. También me compre un consolador! Si, quizá resulte muy vergonzoso para la mayoría de nosotras pero estaba tan decidida a cumplir mi objetivo que con mi nuevo "amigo" practicaba mínimamente 3 veces por semana. Además practicábamos posiciones para llegar más “entrenada” a ese momento.
Finalmente, luego de un impasse en la relación que había comenzado, se dio la oportunidad de concretar con el chico que tanto me gustaba y adivinen qué? Pudimos!! Ese mismo día había asistido a una sesión con Viviana, por lo cual intente seguir el "protocolo" que armamos, y salió todo más que perfecto. No puedo quejarme, después de tantos intentos truncos, esta vez se me dió.  Mi chico nunca supo todo el proceso que había estado viviendo, y aunque decidí contarle (muy por arriba) no fue nada trascendental. Asique ahora si pude decirlo: objetivo cumplido.
Seguí con las sesiones hasta llegar al tutor más grande, el temido número 4. Asique una vez más, puedo decir que logre culminar el tratamiento. Quiero destacar, que cada paso que iba dando, cada tamaño nuevo, era difícil y doloroso. Pero por supuesto nada que no se pueda aguantar.  Es fundamental la práctica en privado, para poder seguir profundizando el logro de cada sesión. Además de esta manera nos vamos conociendo más a nosotras mismas.
Muchas veces me pregunte ¿Porque a mí? ¿Porque algo tan simple y natural como el sexo se torna tan complicado y frustrante? Pero haciéndome estas preguntas no iba a lograr nada más que deprimirme. El primer paso es asumir la situación y el segundo ver cómo resolverlo.


Creo fehacientemente que el logro del tratamiento radica en la fuerza de voluntad de cada una, aunque no puedo dejar de destacar a Vivi, quien de la forma más dulce hace que algo tan incómodo se torne natural. Sin dudas sin vos jamás podría haberlo logrado, porque lo que parece tan simple en realidad no lo es. Todas las charlas y los consejos fueron una parte importantísima del proceso. Se necesita paciencia, tranquilidad y ganas pero lo más importante es saber que se puede. Este problema tiene solución y depende de cada una poner lo mejor de sí para superarlo!

Testimonio Nº9

 Antes de comenzar a contar mi experiencia querría aclarar algunas cuestiones de mi vida personal. Tengo 24 años y hace 7 que estoy de novia. Si bien antes de mi actual pareja tuve otros novios, nunca pasaron de un par de besos adolescentes. Con mi pareja tenemos una muy buena relación, nos amamos y conocemos mucho. Creo necesario decir esto para dejar en claro que no hay nada en nuestra relación que pueda impedir que tengamos relaciones sexuales. En nuestra intimidad todo siempre iba bien hasta llegar al momento de la penetración. Cuando él me tocaba yo sentía que algo se cerraba y que por más que yo intentara relajarme, no podíamos avanzar. Luego de varios años de intento, de desilusiones y de visitar a la ginecóloga, quien me sacó la duda de no tener un problema o impedimento físico, decidí ir más allá. Comencé buscando en Internet, donde descubrí que no era la única que pasaba por esto y que tenía solución. En la búsqueda me encontré con el nombre de Viviana Tobi, psicóloga, sexóloga y psicoterapeuta corporal. Comencé a ahondar más en su trabajo y luego de leer artículos y conocer su lugar de trabajo por medio de la web, decidí llamarla. En Octubre de 2012 tuve mi primer encuentro con ella. Antes de llegar estaba muy nerviosa. Soy muy reservada y me cuesta bastante poner en palabras lo que siento. Al entrar al lugar me recibieron de la mejor manera y Viviana me hizo sentir muy cómoda. Luego de una hora de charlar con ella y contarle mi situación, me tranquilizó diciéndome que podía ayudarme. Solo necesitaba estar decidida a avanzar, a entregarme a sus prácticas y sobre todo a poner el cuerpo. En los primeros encuentros Viviana me contó acerca del vaginismo, dificultad de realizar el coito debido a la contracción involuntaria de los músculos de lavagina. Me mostró videos e imágenes que me permitieron entender qué era lo que me estaba sucediendo y me enseñó un ejercicio de respiración para reeducar mis músculos y poder conseguir la relajación voluntaria de los mismos. Luego de pocos encuentros llegó la hora de pasar a la práctica. Viviana me presentó tutores de distintos tamaños que se van introduciendo en la vagina de menor a mayor a medida una vez que una está preparada para hacerlo. El primero de ellos era de un tamaño menor a un tampón. Por cierto, yo jamás había logrado colocarme uno. Yo sentía miedo, porque creía que era imposible que eso ingresara en mi vagina. Lo llevé de tarea a mi casa. Me preparé, intenté relajarme y comencé con la práctica. Si bien no pude introducirlo por completo, luego de varios intentos, con ayuda de Viviana y por mi cuenta, lo logré. En cada encuentro intentábamos avanzar y progresar en la práctica. Quiero aclarar que me costó mucho llegar al punto en el que estaba cómoda a la hora de introducir un tutor ya que lleva práctica y trabajo. Pero una vez que lograba pasar a un nuevo tutor y que los pliegues de la vagina se acostumbraban a un nuevo tamaño la sensación de “dolor” que sentía, desaparecía. Viviana me enseñó algunos trucos, además de la respiración, para que el momento no fuera incómodo para mí, como utilizar vibradores y cremas o aceites. Creo que la solución se fue dando con la conjunción de respiración y relajación, tutores y, sin duda, práctica constante. Por otro lado, a medida que el tratamiento avanzaba, Viviana me mostró un aparato que mide la contracción y la relajación de los músculos de la vagina. Una vez que logré introducírmelo pude ver, a través de una máquina, cuan contraídos estaban mis músculos y con la práctica pude ir relajándolos voluntariamente.

Luego de unos meses de tratamiento logré el momento tan esperado con mi pareja. Si bien nos costó bastante, no sufrí el dolor que pensaba que iba a sentir. Las cosas se fueron dando y fue maravilloso. Tres meses atrás no hubiera imaginado avanzar tanto… Había estado siete años intentando algo que pude solucionar en pocos meses.
Por mi experiencia personal considero esta terapia excelente y la recomiendo a aquellas que pasan la misma situación que viví yo. Es un proceso difícil pero muy efectivo y si bien hay altos y bajos durante el tratamiento, todo lo vivido fue positivo para mí.
Posteriormente a haber logrado tener relaciones sexuales con penetración con mi pareja Viviana nos invitó a ambos a tener una charla con ella para contarle nuestra experiencia a lo largo del proceso. Creo que esa instancia nos sirvió mucho a los dos para avanzar un poco más. Planteamos dudas, intereses y Vivi nos ayudó a relajarnos aún más, probando cosas nuevas. Considero que ese encuentro consolidó más nuestro camino.

Ambos estamos muy felices de habernos cruzado con Viviana Tobi y su equipo!!!
Solo hace falta animarse J


Testimonio Nº10


Voy a empezar por el final de la historia, o quizás el principio, depende desde que punto de vista mire la situación. Hace casi 5 años que estoy de novia, y en el día de ayer pudimos finalmente tener relaciones. No salió perfecto, pero salió mejor de lo que ambos esperábamos. Es una extraña sensación. Mi novio la definió perfectamente: “Siento que nos acabamos de sacar una gran presión encima.”

Siempre supe que iba a tener problemas en esta área de mi vida. Siempre sentí represión y la sensación de que no me iba a ser fácil abrirme a un hombre, quizas por una crianza muy exigente en la que fui muy sobreprotegida. Cuando me puse de novia, lo confirme en la realidad. Cada vez que lo intentamos sentía mucho dolor y nunca podíamos lograr la penetración. Visité a varias ginecólogas, y ninguna encontraba una razón física para mi malestar. La única respuesta que me dieron fue que lo mío era “Psicosomático” y se llamaba vaginismo.

Al tener ese diagnóstico, y luego de contárselo a mi mama, ella se metió en internet a buscar información y encontró un artículo de la página “entremujeres” del diario Clarín. Me lo mostro, y me sentí muy identificada con lo que la chica explicaba en el artículo y entonces decidí enviarle a Viviana una consulta por mail. Me respondió muy amablemente, pero yo no me anime a pedirle un turno. Esto paso hace un par de años y no puedo evitar pensar que si hubiera ido antes, lo hubiera solucionado mucho antes, pero no quiero reprochármelo. Muchas veces uno no entiende porque las cosas se dan de determinada manera, y quizás no estaba lista.

Este año, luego de tener varias frustraciones más en nuestros intentos, le escribí nuevamente a Vivi, esta vez decidida a ir y a seguir con el tratamiento completo. Me iba a costar, pero era algo que sentía que tenía que hacer. No solo por el bien de nuestra relación, sino también por mi propia salud, física y mental. Esto era algo que me perturbaba bastante y necesitaba superarlo.

Desde el primer momento, Viviana siempre me transmitió tranquilidad y optimismo. A través de ejercicios, de a poco aprendí a controlar los músculos de esa área de mi cuerpo. Desde mirarme con un espejito por la primera vez en mi vida, hasta el uso de tutores, que iban aumentando de tamaño cada semana. A esto le agregue el trabajo y la practica desde mi casa, que me costo bastante, pero hice un esfuerzo por hacerlo.

Hoy empieza un nuevo camino y mucho por aprender. Estoy eternamente agradecida a Vivi y además, a mi novio y a mis padres por su apoyo incondicional.

Testimonio Nº11

(Varón. Pareja de la mujer del testimonio Nº 10)

Habían pasado tres años desde la primera vez que intentamos intimar con mi pareja. Cada vez que probábamos, ella sentía molestias, me alejaba y yo me frustraba. Sentí una gran enojo al no saber que hacer para ayudarla, e incluso llegue a dudar si yo era la persona adecuada para estar con ella. Tampoco ningún amigo y ni siquiera mi psicólogo pudieron darme una pista en la dirección correcta.

Llegando al limite de lo que podía soportar nuestra relación, decidimos buscar información para saber la causa de lo que nos pasaba. Buscando en internet, ella pudo asociar sus síntomas con el vaginismo y le hizo una consulta a la doctora Tobi para confirmar su sospecha.

Pasado ya un tiempo desde que se comenzó la terapia, nos dimos cuenta que efectivamente de que el vaginismo era la causa. Mi pareja y yo seguimos el tratamiento tal como nos fue indicado, y despues de 4 meses, salimos adelante.

Mi participación en el tratamiento fue principalmente de acompañamiento y contención, sumado a acompañar a mi pareja a las sesiones indicadas, una vez ya avanzada la terapia. Aunque hubiera hecho cualquier otra cosa, si así me lo hubieran pedido. A quienes estén pasando por la misma situación, solo les puedo decir que sean pacientes y que hay luz al final del camino.
 Espero que la sexualidad (y sus disfunciones) dejen de ser temas tabú y sean más difundidos para que otros no tengan que pasar por lo mismo que mi pareja y yo.  
Un saludo!

G


Testimonio Nº 12
Tengo 21 años, y quería compartir mi experiencia con respecto a mi problema de “vaginismo” y a la solución que encontré al realizar el tratamiento con Viviana Tobi.

Creo que lo primero que me llevó a tener este problema fue el hecho de que mi mamá , a pesar de que me dió mucha libertad en ciertos aspectos, en el aspecto sexual no fue así, y al haber sido muy católica, aunque ahora ya no lo sea, siempre me inculcó el seguir siendo virgen por lo menos hasta cumplir los 18 años, ya que esa era la mayoría de edad  y si era posible, ser virgen hasta casarme como lo fue ella.
Nunca tuve charlas sobre las relaciones sexuales con mi mamá, ella es muy retrógrada y vergonzosa con este tema.
Desde ahí para mi psicológicamente el sexo se convirtió en algo “malo”... en algo que solo estaba bien hacer a partir de cierta mayoría de edad, siempre con miedo de que si llegaba a quedar embarazada eso ¡¡¡¡era lo peor que te podía pasar!!!!y siempre creyendo que si tenía relaciones con alguien (a pesar de que ese alguien fuera mi novio) iba a quedar como una “puta”, no solo eso sino que lo mas dañino para mi fue que ella me implantara la idea de que los hombres no te quieren de verdad , sino que solo te quieren para tener relaciones sexuales y después te dejan... lo cual en muchos casos puede ser verdad, pero en muchos otros no...y eso me hacia enojarme con todos los hombres con los que salía y siempre me sentía bien por negarles el tener relaciones sexuales conmigo.
A los 16 años me puse de novia con un chico 5 años mas grande que yo, con una historia muy complicada detrás...este fue mi primer novio, mi primer beso , mi primer amor y lo mas probable hubiese sido que fuera también el primero con el cual iba a tener relaciones ,ya que siendo mi novio esto era algo que pensé que iba a estar mas “permitido”, pero me equivoqué, terminé con un problema gigante entre tener relaciones con mi ex el cual quería desesperadamente hacerlo, o hacerle caso a la prohibición explicita e implícita de mi mamá sobre el NO tener relaciones hasta cumplir los 18 años.
Asi fue como al no decidirme si tener relaciones o no por no sentirme culpable y teniendo una relación bastante enfermiza con mi ex, el decidió dejarme, y es hasta el día de hoy que mi mamá sostiene que estuvo bien que y que yo NO podía tener relaciones con él como si fuera asunto suyo!!! Asi llegué hasta esta edad digamos que virgen... en cuanto a lo que es la penetración propiamente dicha...
Después de cortar con mi ex empecé a salir con muchos chicos pero no tenia RELACIONES SEXUALES  concretamente, es decir, si las tenía pero nunca dejaba que el “acto sexual ”se concretara... en parte para no darles el poder de haberme “robado” la virginidad y en parte porque me daba miedo el dolor que me iba hacer sentir la penetración...por supuesto además del miedo de quedar embarazada de cualquier tipo desconocido, y las enfermedades... etc.
Así que empecé a utilizar parches anticonceptivos EVRA, a raíz de una desrregularizacion menstrual, y esto me sirvió para poder estar mas tranquila con respecto al riesgo de embarazo.

Pensé que nunca iba a encontrar a alguien que me gustara y amara tanto como para querer hacerlo, que me esperara lo que yo necesitaba...que comprendiera la situación y en quien pudiera confiar y que además quisiera estar en una relación conmigo a pesar de todos mis problemas,mas que nada relacionados a lo sexual, ya que siempre tenía la idea de que si no tenes relaciones con los hombres ellos no te esperan y te dejan.
Y de tanto buscar lo encontré!!! actualmente estoy de novia hace 10 meses y salgo desde hace 11,él tiene la misma edad que yo,es solo unos días mas grande... desde que empezamos a salir yo le dije como eran las cosas, y que todavía era virgen y él no tuvo problema, siempre fue muy comprensivo y me esperó a pesar de que si tenía ganas de hacerlo… y yo ya era mayor así que no sentía que estuviera haciendo algo “malo”. Al principio teníamos relaciones sin penetración... y en octubre del año pasado intentamos concretar el acto sexual,y no pudimos!!! no por un problema suyo sino por un problema mio... literalmente NO ME ENTRABA, ni un dedo entraba! Y me dolía mucho el solo intentarlo... siempre le había tenido terror a la idea de que iba a doler etc y conocía el problema del vaginismo, y a decir verdad en febrero de 2014 yo había salido con otro chico el cual había probado algunas cosas y a mi me había dolido mucho y no había funcionado... y me dijo que me tendría que hacer ver y yo lo dejé pasar... y ahora me estaba arrepintiendo ya que al fin tenía “permitido” tener relaciones y estaba con  una persona con la cual realmente valía la pena hacer esto, pero NO PODIA!!!! intentamos después de unos días pensando que íbamos a poder, que solo estaba nerviosa, pero otra vez no pudimos, ahí fue cuando decidí ir a la ginecóloga, ella me revisó y me dijo que tenia un himen “micro perforado” lo que quería decir que la perforación era de un tamaño que solo servía para poder menstruar,pero no para tener relaciones con penetración... y que mi himen era muy grueso y prácticamente irrompible por la entrada de un pene, en conclusión dijo lo que más miedo me daba que dijera, que me iba a tener que operar... así fue como me derivó a una cirujana la cual me revisó y me dijo que además de mi problema del himen tenia un “vaginismo” leve... y no le creí, ésta me derivó a una “psicóloga sexóloga especialista” la cual dejó muchísimo que desear y jamás me ayudó con mi problema sexual y también me derivó a otro cirujano, y éste me dijo que me iba a operar pero que no podía decirme si tenía algo hasta estar en la cirugía... y que si tenía un orificio pequeño o normal de todos modos me iba a sacar el himen para que ya no tuviera problemas con ese tema, y que si ni así podía tener relaciones, era otro el problema...
obviamente todo esto se lo iba comentando a mi novio y amigas, pero no a mi familia y menos que menos a mi mamá, decírselo a mi papá me daba mucho pudor, y con mi hermana nunca hablamos del tema sexual.
Finalmente ya tenía la fecha para operarme y mi familia y me novio me iban a acompañar, me hice la cirugía, era ambulatoria por suerte, y cuando fui a ver al cirujano por el control me dijo que en realidad no tenía nada y que él me sacó el himen con el dedo!! me fui de ahí bastante enojada y decepcionada... yo ya no sabia que hacer!fui a ver a mi ginecóloga otra vez me revisó y me dijo que era imposible que me lo hubiese sacado con el dedo,etc... no sabía a quien creerle y me dijo que hiciera un tratamiento con una vela... que me pusiera velas como “dilatadores” y que me lo dejara toda la noche, y además me pasó el numero de Vivi!!! por suerte! Llamé a los pocos días, me dió una sesión y ahí comenzamos el tratamiento, el primer día contándole todos estos hechos que conté mas arriba para que pudiera entender como llegué a este punto y además ella me hizo dibujar mi vagina, conocerla mirarla y hacer unos ejercicios que son buenísimos que se llaman “kegels” los empecé a hacer y sentí un cambio muy importante en cuanto a lo que sentía en la zona vaginal cuando tenía relaciones con mi novio, aunque sin penetración todavía... a la segunda sesión me hizo ver un video sobre una pareja casada hacia muchos años que todavía no podían tener relaciones con penetración y que la mujer comienza también un tratamiento, seguimos con las velas como dilatadores, también hacía los ejercicios kegels y la relajación, y lo de las velas en casa y me envió una guía sobre dilatación también.
Íbamos cambiando de tamaño, primero la vela y después los dilatadores de plástico de Vivi, primero el n°2... que era mas grueso que la vela, después a ese n°2 que dolía y ardía bastante le puso vibración, a la vez mi novio me ayudaba algunos días con sus dedos haciendo de “dilatador” después Vivi me recomendó comprarme un vibrador... a mi me daba un poco de pudor pero ella me había recomendado ya un sexshop...me puse a averiguar en otros también y terminé comprando en ese lugar que se llama  “espacio placer” ,un vibrador azul de silicona ya que son mas blandos y tiene el cablecito y la perilla reguladora, y me animé a usarlo!le puse nombre para hacerlo mas divertido para mi y para mi novio! me gustó mucho, sentía que las vibraciones me sacaban el dolor y llegaba a usarlo 20 min completos en casa, 3 veces por semana, también me animé a intentar con un pepino como dilatador ya que era un poco mas grande que el vibrador,después usé el n° 3 con vibración y me seguía ardiendo y doliendo pero ya muuchiiisiimo menos que cuando empecé, también probé con un dilatador n°4 y pude ver las contracciones de mi vagina en una pantalla.
Con mi novio empezamos a probar un poco y entró hasta la mitad!!!! y sin relajación ni kegels ni casi lubricante, es decir que con todo eso podría entrar completamente! Lo intentamos una vez mas, y también volvió a entrar por la mitad, pero yo ya estaba muchiisiimo mas segura, relajada,tranquila y menos frustrada, y el viernes pasado fuimos con mi novio a comprar un gel nuevo,elegimos el clásico para no exponerme a que si elegíamos con algún efecto de calor o frío me hiciera mal, y así fue como aguantando un poco el dolor y el ardor y tratando de relajarme lo mas posible ENTRÓ TOTALMENTE!!!! al fin! Y bueno ahora seguimos probando pero ya no duele taaanto, y el ardor va pasando a medida que el pene esta adentro, a mi me sirvió mucho ponerme algo frío en el clítoris, lo digo como un consejo que quizás le sirva a alguna, cada una va a ir encontrando su método también y hasta tuve un orgasmo! lo cual no pensé que iba a pasar tan pronto porque creí que todavía no había llegado a la parte de disfrutar de la penetración, pero así fue! Asi que... para todas las mujeres que tienen este problema y seguramente se sienten frustradas y que nunca van a poder hacerlo como el resto, les quiero comentar que SI SE PUEDE!!! que sólo hay que esforzarse un poco más y que en algún momento va a pasar, y es mejor resolverlo cuanto antes!!!
MUCHAS GRACIAS A VIVI y a Tobi Natal !!! sin el tratamiento no se si hubiese probado todo lo que probé y tratado como traté para poder al fin tener relaciones!
Espero que esto aliente a otras mujeres que tienen el mismo problema que tuve yo y que sepan que TIENE SOLUCIÓN!!!

Testimonio Nº13

Tengo 28 años y desde los 23 empecé a salir con quien hoy es mi marido, estuvimos de novios 2 años y medio y ya van a hacer 3 que estamos casados. Fue mi primer novio, mi primera relación por lo que no había tenido experiencias previas. Durante el noviazgo tardé mucho en decidirme en tener relaciones, meses, tenía los miedos típicos de poder quedar embarazada, de que me doliera demasiado, ese tipo de cosas. Teníamos encuentros en los que la pasábamos bien pero no me decidía a pasar a la siguiente etapa. Cuando me decidí, lo empezamos a intentar pero era imposible, el solo intentarlo me dolía muchísimo, me bloqueaba y no podíamos hacerlo. Yo pensaba que era una reacción inconsciente de todos estos miedos que seguía teniendo y que cuando me relajara todo iba a ser distinto, por ejemplo, después de casarnos, pero no fue así... La luna de miel fue una gran frustración para mí, no podía creer que no podíamos concretar. Es importante mencionar que desde el principio mi pareja me esperó, nunca me presionó, todo lo contrario, siempre fue muy comprensivo y contenedor, me decía que ya íbamos a poder, que era cuestión de tiempo.... Ya casi después de un año de casados existió la posibilidad de empezar un tratamiento psicológico pero de alguna manera sentía que no iba por ese lado, no me animaba a hablarlo con nadie más que con mi marido, ni con mi ginecóloga con nadie. Sentía que era la unica mujer en el mundo a la que le pasaba. Hace unos meses buscando y buscando en internet, no se como tuve la suerte de encontrar antes que nada que lo que me pasaba tenía un nombre y era vaginosis, que no me pasaba solo a mi y lo mejor de todo, que tenía tratamiento efectivo. Comencé a investigar sobre el tratamiento y dí con un artículo que había escrito Viviana, luego con testimonios y sin dudarlo me contacté con Tobinatal. Estaba muy nerviosa pero con todas las esperanzas de poder solucionarlo. La primera sesión fue una charla con Viviana y con mi marido, ahí le contamos lo que nos pasaba y siempre nos sentimos muy cómodos y contenidos, estar hablando de eso con alguien que te entiende y que lo ve como algo normal, que puede suceder, fue un alivio. Nos mostró un video y luego comenzamos con las sesiones de práctica donde sesión a sesión iba trabajando con dilatadores de distinto tamaño, con técnicas de relajación, con concientización de las partes de mi cuerpo y "tarea en casa"... es importantísimo hacer los ejercicios con frecuencia para lograr terminar el tratamiento con éxito. Fueron 6 sesiones en total las que realicé antes de lograr poder tener relaciones con mi marido y aún no podemos creer que la pesadilla haya terminado, ahora disfrutamos de nuestros encuentros sin problemas ni dolores... ojalá me hubiera enterado antes de este tratamiento porque fueron años de sufrir por algo que no sabía, tenía solución! Gracias Viviana por el apoyo, por la calidez y por alentarme siempre cada vez que daba un pasito más adelante... estamos felices!


Testimonio Nº14

HOLA. TENGO 25 AÑOS. HACE CINCO AÑOS QUE ESTOY DE NOVIA PERO NUNCA PUDIMOS TENER UNA SEXUALIDAD PLENA DEBIDO A ÉSTE PROBLEMA QUE DESCUBRÍ QUE TENGO, EL VAGINISMO. NO SABÍA QUE ASÍ SE LLAMABA, NO SABÍA QUE ESTO PODÍA EXISTIR. LAS POCAS PERSONAS CON LAS QUE CONSULTABA EN CONFIANZA ME MIRABAN RARO Y ME HACÍAN SENTIR MUY EXTRAÑA. CLARAMENTE HACE FALTA INFORMACIÓN EN EL TEMA. INTENTAMOS VARIAS VECES PERO NUNCA PODÍAMOS CONCRETAR PORQUE A MÍ ME DOLÍA MUCHÍSIMO Y SENTÍA MUCHO MIEDO. TENÍA MIEDO DE SALIR LASTIMADA. SENTÍA QUE MI VAGINA NO SE ABRÍA NATURALMENTE Y QUE ERA IMPOSIBLE DISFRUTAR LA RELACIÓN. ESTO TRAÍA MUCHA FRUSTACIÓN E INSEGURIDAD A CADA UNO Y A LA PAREJA. ME LLEVÓ MUCHO TIEMPO DARME CUENTA DEL PROBLEMA, CUANDO ACEPTÉ QUE ALGO NO ANDABA BIEN Y TRAS VARIAS CONSULTAS FALLIDAS, BUSQUÉ EN INTERNET INFORMACIÓN AL RESPECTO. YA QUE HABÍA IDO A UN PAR DE PROFESIONALES (GINECÓLOGOS, PSICÓLOGOS) EN BUSCA DE AYUDA PERO CREÍAN QUE TENÍA UN PROBLEMA PSICOLÓGICO PERO NO PODÍAN AYUDARME. HASTA QUE UN DÍA ENCONTRÉ LA PÁGINA DE LA DOCTORA TOBI, LEÍ LOS TESTIMONIOS Y VÍ LO ESPECIALIZADA QUE ERA EN EL TEMA. ESO ERA LO QUE NECESITABA. UN PROFESIONAL QUE ME AYUDE, QUE SEPA DEL TEMA Y ME PUEDA CONTENER, TENIENDOME LA SUFICIENTE PACIENCIA. Y ASÍ FUE. LA DOCTORA VIVIANA ES EXCELENTE EN SU TRABAJO, SABE LO QUE HACE Y CÓMO NOS SENTIMOS CON RESPECTO A ÉSTE PROBLEMA QUE ES EL VAGINISMO. EN POCO TIEMPO VI LOS AVANCES. NO PODÍA IR A UNA REVISIÓN GINECOLÓGICA SIN SALIR LLORANDO DEL CONSULTORIO. REALMENTE ERA UNA ANGUSTIA MUY GRANDE. CON LOS EJERCICIOS PUDE HACER LO IMPENSABLE Y ME CURÉ. LA DOCTORA ES MUY RECOMENDADA Y ME DIJERON QUE CON ELLA ME QUEDARA TRANQUILA QUE IBA A SABER AYUDARME. SE PUEDE. EN PLENO TRATAMIENTO MI PAREJA ME DEJÓ Y ME SENTÍ MUY SOLA PERO ELLA ME HIZO VER Y YO TAMBIÉN LO CREÍ, QUE TODO ESTABA EN MÍ. QUE CON VOLUNTAD Y ESFUERZO SE PUEDE. HAY QUE SER CONSTANTE. A PESAR DEL DOLOR QUE SENTÍA NUNCA DEJÉ EL TRATAMIENTO Y LO TERMINÉ Y ESTOY MUY FELIZ CON LOS RESULTADOS. ES ALGO PROPIO QUE HAY QUE HACER PARA SENTIR LA SEXUALIDAD CON NOSOTRAS MISMAS Y LA PERSONA QUE ELIJAMOS. DESDE YA LES DESEO MUCHA SUERTE Y ESPERO LES SIRVAN MI EXPERIENCIA Y MIS PALABRAS DE ALIENTO.
SALUDOS!!

Testimonio Nº15

"Ganas fuerza, valor y confianza en cada experiencia en la que realmente te paras para enfrentarte al miedo. Podrás hacer aquello que nunca creíste que podrías hacer" (Eleanor Roosevelt)
                                                    
                   A finales del año 2014 mi salud se resintió. Terminé ese año con la certeza de que el 2015 sería un año que me convocaría la realización de varios estudios y alguna que otra operación. Así fue y luego de las operaciones me realicé un tratamiento de radioterapia que me emplazó viajar a capital durante 2 meses de lunes a viernes de manera ininterrumpida. Sabido es que después de que atravesamos problemas graves de salud nuestras prioridades cambian de lugar. Me di cuenta que a mis cincuenta y tantos si bien había llevado una buena vida, llevar una buena vida no es sinónimo de ser feliz.  Contabilizando los años de mi existencia con sus días y sus horas decir que no hice muchas de las cosas que anhelé de niña, sería infértil y por demás injusto. Hice grandes cosas y de muy joven adopté el camino de la responsabilidad y coronando el camino elegido luego de un arduo esfuerzo pues desde adolescente trabajo, obtuve mi título profesional a la edad de 33 años. A diferencia de muchos mortales y congéneres en mis horas había tiempo para estudiar para trabajar pero no para la diversión, con lo cual relegué esa área y la catapulté en la esperanza  y en la seguridad de saber que lo que me estaba asignado llegaría, a pesar mío.
                     Por mi carácter y por mi educación no fui buena en las relaciones y nunca resigné mi integridad física ya sea por desconfianza o porque muy pocas veces en la vida me crucé con alguien que me interesase tanto que pudiera doblegar mi fortaleza. Las cualidades que aprecio en el otro cursan por carriles que básicamente tienen a la intelectualidad como una de las premisas más importantes. A los 29 años mientras cursaba la carrera conocí y salí con un profesor de una de las materias y fue él quien me adentró en las lides de las artes amatorias y sexuales, con el debuté y él me enseñó algunas cosas del sexo que recuerdo poco gratificantes. Las relaciones que tuve con él fueron particularmente dolorosas, molestas y confieso, haber deseado no tener que esperarlo para no sufrirlas. El vínculo que nos unió, persistió lo que tenía que ser, pues él tenía compromiso y yo no deseaba resignar mi tiempo y mi esfuerzo en alguien que si bien me gustaba, tenía poco espacio para mí. Sin embargo, creo que en realidad, mi única preocupación tenía que ver con la molestia y el miedo al dolor en las relaciones sexuales que manteníamos.
                     Para esa época, conocía, a quien sería mi esposo y con quien viví durante dos décadas y media y nuestra relación bien pudo ser titulada “Los años que vivimos en peligro” o “Llegan de una gran tribulación”. Un hombre 25 años mayor pero con una intelectualidad magistral que al principio minimizó la diferencia entre ambos, me enamoró, me conquistó, aunque, con el correr de los años se convirtió en un recuerdo muy venerado por mí, pero además, debido al embate de una dura enfermedad su carácter cambió tornándolo  un ser despótico autoritario, receloso y desconfiado. Con el no tuvimos relaciones sexuales con penetración,  no lo seducía la idea de ser padre mayor, además tenía 2 hijos  grandes y por eso al notar mi falencia en ese campo, consideró plausible la realización de otras prácticas que se alejaban mucho de lo convencional pero que, en todo caso, a él le servían y a mí no me convocaban demasiada responsabilidad, en ese tiempo mi vida estaba colmada de ocupaciones, trabajar en el negocio de ambos, ser ama de casa, cuidarlo en su enfermedad y por las noches abastecerlo sexualmente cosa que muchas veces suponía largas horas a mi cuerpo cansado del trajín diario. Llegué a odiar el sexo y lo que tuviese que ver con él. Nuestra vida juntos se convirtió en una especie de simbiosis en la que ambos sacábamos provecho de la vida en común. El amor y el encantamiento que alguna vez partió desde mí hacia él, se transformó en admiración y la pasión que nunca fue tal pues la diferencia de edad hizo mella, se apagó. De todas maneras mi espíritu combativo nunca resignó la posibilidad de seguir enhiesta a su lado y cuando más me necesitó más juntos estuvimos y nuestro tiempo transcurrió con periodos de calma invadidos por fulgurosos estados de zozobra, siempre en lo que tenía que ver con su salud, hasta que un día conforme sus designios y deseos, la vida se ocupó de separarnos de manera trágica. Lo que sentí durante, mucho tiempo podría abarcarse en la siguiente frase, -¿Donde esconderé mi alma para que no vea tu ausencia?-.  Los días, los meses y los años transcurrieron sin prisa pero sin pausa y sentí que llevando la vida que habíamos llevado juntos, estaba haciendo las cosas bien. Seguir sola no fue fácil y pronto comenzaron los problemas, la “gestalt” que alguna vez fuimos, dio lugar a una mujer débil y con flaquezas, aislada, temerosa, y, con más dudas que certezas sobre el futuro. Claramente, había perdido la fe.  Cuando los problemas aumentaron supe que debía buscar asesoramiento legal para llegar a buen término y, que ello, no atentase en la economía de mi negocio. Así fue que luego de sentirme decepcionada con el actuar de los profesionales locales, por azar, por el albur del destino,  conocí a quien hoy después de cuatro años, o más, de aquel 13 de julio del 2011, sigue siendo mi inspiración y quien despertó mi arrebato dormido por años.  Al principio excitó mi intelectualidad escribiéndonos largos mails esmerados, para luego dar lugar a una charla más profunda e intimista y finalmente, nos convertimos en dos unidos de manera personal, entrañable y consagrada. “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos” (Julio Cortázar). Pronto, o no tan pronto, cuando debió ser, la espiritualidad cedió el escenario a lo corporal, a lo tangible y la necesidad física apareció profana, inexperta e irreverente y el deseo conminó nuestras vidas. Muchos años pasaron desde que tuve relaciones sexuales y pensé, ¿Qué puede salir mal?, todo mi ser deseaba, por primera vez en mi historia, estar físicamente a lado de alguien, mi aura benéfica recorría el universo que nos contenía, mi ansia, mi apetito y mi pretensión, lo llenaban todo. Y de pronto, todo salió mal, una vez, dos veces y tal vez mas. La “cosa” no entraba, no había un orificio por allí, ¿se habría cerrado?, pensé, y entré en pánico o en una preocupación bastante parecida. Por supuesto, esto no horadaba nuestra relación pues sabía que “él me necesitaba más de lo que me deseaba  y me deseaba bastante”. Hice lo necesario para satisfacerlo y en parte mi esmero fue coronado con bien, pero yo no estaba conforme y fiel a mi naturaleza, empecé a investigar. Trabajo con medicamentos y busqué la existencia de algún gel lubricante que poseyera en su formulación alguna anestesia y que la misma hiciera lo necesario para recibir el embate, que seguramente atravesaría rompiendo algo, pero, que, en todo caso no doliese, o doliese menos.  No me animé a sincerarme con la ginecóloga y me limité a expresar que las relaciones eran dolorosas y ella creyendo que la causa pudiera ser “atravesar por el climaterio”, se limitó a prescribir un lubricante para las relaciones y una crema hormonal, tres veces por semana. Estábamos en problemas… Finalizaba el año 2015 y se acercaba enero que para los profesionales de la ley son sus vacaciones y por cuestiones de orden personal mi adorado iba a viajar, con lo cual a diferencia de años anteriores no nos íbamos a ver por unas cuantas semanas.  La racionalidad con su lógica más escrupulosa es una de mis condiciones más incuestionable y leal a mi espíritu científico e investigador, una tarde de verano inspirada y acuciada por los eventos mencionados anteriormente, me senté delante de mi computadora y coloqué en el buscador, la siguiente frase: “¿a qué se debe, o cual es el motivo por el que, el pene de un hombre no entra en la vagina de una mujer?”. El ordenador me devolvió un raudal de respuestas, pero en la mayoría afloraba, emergía, arremetía con un ímpetu fuerte, acelerado, enérgico, el nombre de una mujer:  VIVI TOBI,  Tobi Natal, Espacio Corpo. Por primera vez el concepto de VAGINISMO se instaló en mi retina y cual verdad esclarecedora abrí cuanto material pude y me dispuse a leer. Vaginismo, miedo a la penetración, oh! Cuanta verdad derramaban esas frases a mi mente ávida de conocimiento, leí todo lo que pude y me dispuse leer en el blog los testimonios de las personas que habían sido atendidas en ese lugar.                    

                      Algunos relatos eran realmente íntimos y reveladores y los mismos juramentaban y daban fe de las vivencias y las aflicciones de mujeres que como yo sentían la insatisfacción de no lograr avanzar en sus vidas. Particularmente recuerdo el testimonio de las más jóvenes y como desmitificó mi realidad en cuanto a creer que las jóvenes jamás podrían tener problemas sexuales. Esa misma noche le escribí a Espacio corpo y le conté a grandes rasgos mi problema. Pasaron unos días y al no recibir respuesta hice lo propio y le envié el mensaje a la Licenciada Tobi. Esta vez me contestó y se preocupó por mi mail fallido anterior y dándome su teléfono me convocó que la llamara. Luego de mucha vacilación y muchos reparos y acuciada por la necesidad de resolver mi dificultad, la llamé. Tuvimos una corta conversación y recuerdo que me agradó su franqueza cuando dijo –“No sé si la voy a poder ayudar, espero que si”- valoré su sinceridad y convinimos en una cita en persona.
En la primera sesión ella quiso conocerme, y nos sentamos cómodamente en uno de los salones cuyo piso era una alfombra muy cálida y tomamos te y charlamos. Su particular y acogedora forma de ser me predispuso y cual interlocutor locuaz, volqué mi historia y me sentí muy bien al vencer esa valla que me impedía avanzar y mejorar.
                     Me fui realmente complacida de ese lugar y recuerdo que me impactó saber cuántas mujeres, solteras, casadas, jóvenes y no tanto y hasta profesionales transitaban con la contrariedad al igual que yo de no poder vencer el obstáculo que nos acercaba a la plenitud. Confieso haberme sentido abarcada por el entusiasmo y la jovialidad de la Lic. Tobi pero también íntimamente sentí temor de ser yo quien “fallara” y me dije –“Pobre, tiene toda la mejor intención pero yo voy a ser su fracaso más rotundo”-. La segunda sesión transitó por los carriles mas correctos a mi modo de ver, en la cual ella me enseñó y me mostró con imágenes una vagina, hablamos de la naturaleza, estructura y aspecto de la misma y de la manera más esclarecedora supe que no solo no está cerrada sino que es tan genuina y maravillosa que se adapta a cuanto tamaño quiera entrar en ella. Solo es cuestión de tiempo y de ejercitación. Me enseñó los ejercicios de Kegel, me mostró las clases y medidas de los dilatadores, los que progresivamente desensibilizarían la zona y la dilatarían. Un paso a la vez. Me dejó en la alfombra cálida viendo un video de una pareja muy joven en la que la dama tenia vaginismo y fueron a ver un profesional y el mismo les prescribió toda esta técnica de relajación, dilatación, penetración de tutores, comenzando con los mas chiquitos y por sobre todas las cosas paciencia y dedicación. Excelente el video, en la siguiente sesión lo comentamos y me propuso comenzar con la ejercitación. La primera de todas las prácticas fue la más conmovedora, arrebatadora y vibrante y solo a ella haré referencia pues las demás fueron práctica y más práctica, mucha conversación combinados con mucho apoyo y amparo de la mano de Vivi.
                    Su profesionalidad me impulsó y liberó mi timidez y dispuesta como me lo indicó, me enseñó la técnica de relajación. Quiero aclarar que lo mío era un extremo, jamás me puse un ovulo o un tampón o ni siquiera el dedo. Ahí les aseguro, nada entraba! Me hizo relajar, respirar, lubricar y mientras hacia los ejercicios de Hegel que son ejercicios de contracción y relajación, me sugirió que colocase el dedo en la entrada y en el momento de la relajación empujara para adentro. Huelga explicar mi estupor y mi fascinación al comprender que mi dedo había entrado todo y sin dolor. Lloré. Juntas nos emocionamos por tamaño logro! Alguna vez leí que en el vinculo que se forma entre el maestro y el discípulo no solo debe existir sapiencia en el maestro e interés en el alumno, para que el aprendizaje en verdad sea logrado debe existir esa única oportunidad en la que el maestro está dispuesto a ceder generosamente su saber pero el alumno está deseoso de aprender. En ese momento hay una fusión, y es mágica.
                      Recuerdo que para cuando yo consideraba finalizada y exitosa esa sesión en la que había introducido el dedo , el ímpetu y el optimismo de Vivi fueron por mas y me desafió con tutores/dilatadores de un tamaño mayor que el dedo y logré el cometido para alegría de ambas. Finalmente le pedí que fuéramos de a poco y así fijar de manera sólida mis conocimientos. Los ejercicios no solo se limitaban al gabinete, también ejercité en mi domicilio. Las semanas transcurrieron y mientras cada sesión era un desborde de alegría y de triunfos, mi adorado volvió y tuve que hacerlo esperar porque  Vivi todavía no me había dado el alta. Eso finalmente sucedió y hoy me siento plena, me siento verdaderamente una mujer y hasta me siento bella. Alguna vez escuché que cuando una mujer tiene buen sexo se siente hermosa. Hoy se que esto es verdad.
                     Finalmente expresar que de la mano de la Lic. Viviana Tobi viví una de las experiencias más movilizadoras y transformadoras de toda mi vida. Que como todo tiene un final tuvimos que separarnos pero que ahora la considero familia, que jamás la olvidaré y que le pido al cosmos cada día por ella porque hay muchos seres por ahí que la necesitan. Que a menudo cuando me interno en los recuerdos y su imagen sonriente se me dibuja siento que tal vez de las muchas frases que anido en mi corazón y en mi mente esta es la que mejor la representa:


“Lo que hacemos por nosotros mismos, muere con nosotros. Lo que hacemos por
los demás y por el mundo, permanece y es inmortal”. Albert Payne.
                                                                                LILIAN

Testimonio Nº 16
Testimonio Gabriela, 37 años.



    Siempre tuve problemas con las visitas al ginecólogo pero no le daba importancia porque teníamos intimidad con mi pareja, nos las arreglabamos a nuestra manera y nunca consideramos un problema.
    Después de un tiempo de buscar el embarazo decidimos consultar a un especialista en fertilidad. Ahí los controles se hicieron imposibles por el dolor y los nervios, no logré ni siquiera realizarme una ecografía transvaginal.
    El médico sorprendido después de algunos meses me aconsejó una entrevista con una psicóloga y me habló de algún tipo de trastorno "dispareunia" dijo, que quizás no les permita mantener relaciones sexuales con penetración.
    Con este dato y decidida a no hacer años de terapia comencé  a buscar por internet y tuve la suerte de dar con el blog de Viviana Tobi.
    Luego de leer todos los testimonios junto con mi marido, decidí que eso era lo que estaba (estabamos) necesitando hace mucho!
    Llamé de inmediato y la atención fue sumamente contenedora. Me dio aliento y seguridad para arrancar el tratamiento que en menos de 3 meses había terminado.
    El primer día llegué con todos los miedos del caso pero con el correr de los encuentros y la evolución fui tomando confianza.
    Además de las charlas con Viviana sobre conocimiento del cuerpo, de los músculos, la relajación, el tratamiento se basa en in consiguiendo seguridad para la penetración con distintas medidas de dilatadores. Que al principio parecen imposibles de superar pero a medidas que pasan las sesiones y con la práctica en casa se consigue.
    El alta fue previa charla con mi marido, donde Viviana lo asesoró sobre el trabajo que realizamos (si bien el siempre estuvo al tanto pero sin participar, charlando sobre el tema, los ejercicios etc) a partir de este momento tomó un rol activo y así logramos superarlo como pareja.
    Hoy curso un embarazo de 3 meses, y todo fue tan rápido! aún casi no lo podemos creer. Estoy arrancando el programa de embarazo saludable de Tobi Natal, felíz.
    Quisiera que este testimonio lo lean muchas mujeres como yo y que se animen, sólo basta con reconocer el problema y hacerle caso a Vivi en todo!


Muchas gracias Viviana!


4de Julio 2016


Testimonio Nº 17

Antes que nada quiero agradecerte porque siento que me ayudaste a sacar un peso de encima, una especie de carga que venia arrastrando desde hace un tiempo.
Creo que en si tuve un cambio mas a nivel actitudinal, me siento mas confiada, mas abierta tambien a charlar sobre temas que antes no decia en voz alta. Me parece que todavia igual tengo un camino que recorrer, que lo tengo que hacer a mi tiempo, pero siento que di varios pasos en la direccion correcta.
Tambien un poco el motivo por el que no te conteste antes es porque tuve un cambio laboral. En estos momentos estoy trabajando en Chile. Y ahi tambien note una evolucion respecto a como solia ser yo antes. Me senti mas segura conociendo mucha gente nueva, con una actitud mas abierta, y creo que tu ayuda tuvo mucho que ver.

Me siento un poco en falta porque no te di el testimonio que prometi, disculpas! Pero no queria dejar pasar mas tiempo sin responderte. Si bien no estoy en pareja, no siento ese miedo que tenia antes a la intimidad, y se que sola no hubiera podido recorrer este camino.



Testimonio Nº 18



Soy Florencia, tengo 22 años y en algún momento estuve como vos googleando en internet como solucionar lo que me pasaba.
Les cuento que estoy de novia hace un año y medio y a pesar de que estaba segurísima de querer perder mi virginidad con él; cada vez que lo intentábamos no había forma de lograr la penetración. Fueron pasando los meses y aunque él me decía que estaba todo bien (ya que nos rebuscábamos la forma para disfrutar igual) no podía evitar sentirme frustrada. No podía entender cómo algo tan natural, a mí me costaba tanto.
Siempre que lo intentábamos y no lo lográbamos, volvía a casa y lo primero que hacía era googlear como solucionarlo y si bien encontraba páginas que tiraban tips de cosas que podían ayudar, sabía que no podía hacerlo sola. Así que empecé por ir a una ginecóloga, porqué pensaba que mi vagina tenía algún tipo de problema, llegué a pensar que mi vagina era demasiado chica y necesitaba algún tipo de operación para “agrandarla” … en fin la ginecóloga me dijo que nada que ver, que todo estaba normal. Qué lo que tenía era algo más bien psicológico, que se llamaba VAGINISIMO y me recomendó ir a un grupo de autoayuda o a un psicólogo...
Al salir de ahí había despejado mi duda de que no era algo físico, pero seguía sin la solución. Con mi novio siempre decíamos que quizás un sexólogo nos podía ayudar, pero por alguna razón siempre lo íbamos postergando (más bien era porque me daba muchísima vergüenza ir a uno).
Por esas casualidades leí una frase que decía “Aquello que más miedo te da, es aquello que más necesitas hacer...” automáticamente lo relacioné con lo que me pasaba. Sabía que realmente necesitaba superarlo, pero tenía miedo. No tenía idea que era ir a una sexóloga y tampoco se me ocurría de que podía tratarse el tratamiento. Justo me acorde que siempre que buscaba en internet algo sobre el vaginismo, había una nota de una chica a la cual le pasaba lo mismo y había realizado un tratamiento con Viviana Tobi.
Así que le mande un mail a Viviana y le pregunte si podía atenderme.  Me paso su teléfono y coordinamos una fecha...HABIA DADO EL PRIMER PASO, no lo podía creer.
Antes de ir a la primera sesión, dude un millón de veces, pero les digo la verdad no fue así de terrible como pensaba, ni la primera sesión ni las que siguieron.
Obvio, no todo es color de rosa... tuve sesiones que avanzaba muchísimo y otras que me iba muy decepcionada de mi misma, que sentía que no iba a poder, pero ahí estaba Viviana para decirme las palabras justas y ayudarme a lograrlo.   
Y sí, un día llega ese momento tan esperado... al fin pude con mi novio tener relaciones con penetración.
Viviana gracias por ayudarme a ver que sí se podía, por tus palabras de aliento en cada sesión y enseñarme cada ejercicio con una paciencia infinita.
Secretito: ¡ES FUNDAMENTAL PERO FUNDAMENTAL hacer los ejercicios en casa... éxitos que se puede!

Testimonio Nº 19


Buenas tardes/noches
Voy a darles algunos consejos que a mí nunca nadie me dio. Primero contare brevemente mi historia:
Mi nombre es Juan, tengo 20 años y soy de zona sur. Estoy de novio hace un año y un par de meses. La cuestión es que durante meses intentamos hacerlo, ella es virgen y yo no, pero no podíamos. Igualmente lo seguíamos intentando, pero seguía pasando lo mismo. Decidí buscar info sobre el tema en internet, pero la verdad no sentí que algo pudiera ayudar.
Si tu situación es parecida a la mía, paso a darte estos consejos:
-La paciencia: tenes tiempo, así que tranquilo y nunca te muestres de mala gana o frustrado, se pone tensa la situación y pierde la parte linda.
-El optimismo: si se hacen la psicológica de que todo está bien y pueden lograrlo. con confianza ayuda muchísimo.
-Juego previo, pensaran “eso lo vi en internet”, bueno la previa depende de cada pareja, pero para mi la PRINCIPAL PREVIA es jugando con los dedos o algún dilatador.
-Masajes con lubricante a base de agua, recomiendo en la zona vaginal para que ella pueda relajarse.
-Dedos: Importantísimo la dilatación de la vagina con la ayuda de los dedos del hombre o de la mujer y mucha vaselina a base de agua. Esto lo pueden hacer por 15 o 20 minutos antes de intentar concretar, intentan y si no sale, prueben nuevamente con los dedos.
Tengan en cuenta esto que si están cansados paren, no pasa nada si intentan otro día.
Importante para vos novio... seguí los tiempos de la novia, acordate que ella hace el 80% del trabajo.
Muchas veces creemos que podemos solos, pero no está demás consultar con un profesional. Si bien mi rol en el tratamiento fue más de compañero, pude ver como mi novia iba avanzando con los ejercicios que le daba Viviana.
Resumiendo: Paciencia, masajes, prueben (si no sale no pierden nada) y sobre todo muchísimo amor.

Eso fue todo, saludos.  

Testimonio Nº 20
     HOLA, VOY A CONTAR UN POCO MI EXPERIENCIA. ACTUALMENTE TENGO 38 AÑOS, VIVO EN UN PUEBLO EN EL SUR DE LA ARGENTINA.  FUI EDUCADA DE MANERA MUY ESTRUCTURADA POR MIS PADRES. NUNCA SE HABLÓ DE SEXUALIDAD EN MI CASA. RECUERDO QUE CUANDO SALIERON LOS “TAMPONES” MI MAMÁ ME DIJO – “NI SE TE OCURRA COLOCARTE ESO PORQUE TE PUEDE LASTIMAR”.
  CUANDO FUI DE VIAJE DE ESTUDIOS  A LOS 17 AÑOS LAS CHICAS SE COLOCABAN LOS TAMPONES PARA ENTRAR A LA PILETA.  YO LOS COMPRÉ FUI AL BAÑO E INTENTE COLOCARMELO, SENTÍ UN DOLOR TERRIBLE, RECORDÉ LO QUE DIJO MI MADRE QUE ME PODÍA LASTIMAR.
   A LOS 20 AÑOS CONOCÍ UN MUCHACHO, LUEGO DE VARIOS MESES DE NOVIAZGO INTENTE TENER RELACIONES Y FUE IMPOSIBLE, NO HUBO MANERA QUE INGRESE EL PENE EN LA VAGINA, SENTÍA QUE TENÍA UNA PARED. FUE MUY TRAUMANTE.
  EN LOS AÑOS SIGUIENTES  CONOCÍ OTROS HOMBRES, PERO CON NINGUNO ME ANIMABA A TENER SEXO. HASTA  QUE CUMPLÍ 34 AÑOS Y VOLVÍ A INTENTARLO Y PASO LO MISMO , ME DOLIÓ BASTANTE, Y TAMPOCO HUBO PENETRACIÓN.  FUE MUY FRUSTRANTE!! MI NOVIO NO LO ENTENDIÓ Y NOS PELEAMOS. RECUERDO QUE ME SENTÍA MUY MAL, 34 AÑOS Y TODAVÍA VIRGEN!
  DECIDÍ IR A UNA GENICOLOGA  Y  QUIEN AL REVISARME ME DIJO QUE TENÍA VAGINISMO.
 BUSQUÉ INFORMACIÓN POR INTERNET Y  ENCONTRÉ UNA NOTA DE LA ESPECIALISTA VIVIANA TOBI,  ME PUSO FELIZ!!. TUVE LA OPORTUNIDAD DE VIAJAR A BUENOS AIRES, ALLÍ BUSQUE LA DIRECCIÓN DEL CONSULTORIO CONSEGUÍ TURNO Y COMENCÉ EL TRATAMIENTO .
      AHORA PUEDO UTILIZAR TAMPONES (Y DE TODOS LOS TAMAÑOS) QUE TANTO ME HACE FALTA, DEBIDO A QUE MI SANGRADO ES BASTANTE, Y PREVIENE QUE ME MANCHE  LA ROPA.  ANTES NUNCA ME LO HUBIERA IMAGINADO.
     CONOCÍ UN HOMBRE Y PUDE TENER RELACIONES SEXUALES,  IGUALMENTE ÉL PUDO INTRODUCIR LOS DEDOS, NO TUVE DOLOR Y PUDE DISFRUTAR DEL SEXO CON PENETRACIÓN. 
   AHORA SÉ QUE NUNCA ES TARDE,  TODO TIENE SOLUCIÓN.


Grupo de Mujeres en tratamiento por Vaginismo de Junio 2017.
Devolución acerca de lo que les aportó la experiencia del taller grupal.

1.  "Te sentís acompañada al ver que no sos la única que está atravesando esto y es interesante que cada una pueda contar su experiencia y cómo lo va transitando. También me sentí muy en confianza hablando de esto, lo cual para mi es muy importante en este tema."

2. "El encuentro me ayudó a pensar mejor algunas cosas sobre cómo relacionarme con los hombres. En particular, me gustó poder pensar que eso de que tener este problema no es un impedimento para conocer a una persona. Por otro lado me aportó más conocimiento "técnico". También que hay que ir despacio y siempre pensar en el propio placer y no tanto en el del otro."

3. "Motivación, experiencias, una forma de compañerismo. Es grato dar testimonio para las demás y sirve para una misma también."

4. "Sentir que no estoy sola en este proceso, escuchar situaciones, momentos, historias, muy similares a mis experiencias vividas. Entusiasmada de arrancar el tratamiento. Poder reirme es un gran paso."


Ideas que se compartieron

"...Descubrí hace dos años aproximadamente, después de ir a consulta ginecológica con una médica que conocía sobre vaginismo, que yo tenía ese problema. Conocí un poco más sobre el tema leyendo un testimonio leído en "Entre Mujeres" que me sirvió para poder estar un poco más identificada. Además así conocí a Viviana."

"... En este tratamiento, como en todo en general, hay días en donde me siento más animada y digo "voy a poder" y otros en donde pienso que no voy a poder nunca, pero bueno, creo y espero que esto va a ser cuestión de tiempo y de ir superándose todos los días un poco más. Porque si miro un par de años atrás, hoy estoy logrando cosas que me parecían muy lejanas e imposibles. Creo que como a todos, o al menos en mi caso, mi cabeza es la que maneja mis cosas y hace que muchas veces no avance."

"... Al principio minimicé el problema, hacía como que no le daba importancia a esto que me estaba pasando, seguía como si no pasaba nada. Hasta que me puse de novia y empezaron a pasar los años y mi problema seguía y él también me preguntaba, nunca con presiones, pero sí había reclamos. Hasta que decidí buscar información de qué era esto que tenía y llegué a Vivi. Y así tomé la decisión de arrancar. Me costó mucho tomar la decisión y también me costó arrancar con los ejercicios, ya que era todo nuevo: sensaciones, emociones. Cuando me dio la primer vela pensé que nunca iba a poder, (lo mío no es solo cuestión del vaginismo, si no también de la cabeza, y además confío poco en mi misma). Pero finalmente luego de varios intentos y decepciones pude lograrlo. Después de esa primera inserción intenté practicar en mi casa y no hubo forma. No pude. Luego seguí trabajando con Vivi y de a poco me fui relajando un poco más. Mi mayor dificultad es relajarme, estoy muy tensa, toda contracturada y eso no ayuda a que pueda avanzar.
Pero hoy puedo decir que estoy en el tamaño 2 y con ayuda de Vivi y práctica lo estoy logrando de a poco y sé que es cuestión de relajarse y pensar (al menos a mí) que va a haber un antes y un después en mi vida una vez que pueda superar esto, ya que me parece algo muy importante." 

    


 
   

   





No hay comentarios:

Publicar un comentario